POR EL VOTO DE TODOS LOS URUGUAYOS
Por este medio, como uruguayo residente en México, que debió salir de su
país en 1976, en calidad de asilado político, deseo enviar mi ferviente
apoyo a la justa iniciativa de que los ciudadanos uruguayos radicados en
el exterior podamos ejercer nuestro pleno derecho al voto, siendo el voto
uno de los derechos humanos esenciales en cualquier sociedad
verdaderamente democrática.
Todos los uruguayos tenemos ese derecho por igual, ya que -residamsos
donde residamos- constituimos una nación, es decir, somos parte
sustancial de ciertos valores culturales e históricos que nos otorgan
identidad; una identidad costosamente construida desde el violento
inicio de nuestra vida como país independiente de los imperios de la
época. Otra cosa es el Estado-nación, que sólo es concecible en un
espacio físico determinado. Cada ciudadano uruguayo (u oriental, término
que prefiero por ser artiguista hasta la médula) es la nación uruguaya,
aunque no radique en el territorio del Estado-nación llamado República
Oriental del Uruguay. (Es bueno añadir que el exilio y la emigración son
componentes insoslayables de nuestra historia, ya que, por causas
variadas, nuestro país ha sido tanto receptor como expulsor.)
Además, el hecho de vivir en otras latitudes, implica la adquisición de
distintas ideas, representaciones, símbolos, costumbres, idiomas, etc.,
que, de algún modo u otro, enriquecen al conjunto de nuestra sociedad,
así como los diferentes aportes -sin excluir los económicos- de los
integrantes del Departamento 20, se agregan -en buena medida-, y en
varios niveles de actividad, al desarrollo de los países que los han
recibido.
Por lo tanto, esos mismos 600 mil compatriotas son fundamentales en la
interacción social y cultural directa entre Uruguay y un mundo que, es
casi obvio decirlo, se ha abierto para siempre. No hablo de
globalización, pues eso significa capitalismo salvaje. Ni se trata de
idealizar nada, pero estamos en una época en que el intercambio
comercial, ideológico, cultural, etc., se da con una rapidez nunca
vista. Y es en ese entretejido de factores diversos donde se inscribe
el derecho de todos los uruguayos, vivan donde vivan, a ejercer su
derecho al voto. Somos cientos de miles de destinos entrelazados con el
destino del país. Y ese derecho va más allá de una mera cuestión
política. Mezquino y reduccionista es el pensamiento que solamente lo
plantee de ese modo, haciendo así la vieja y fatigada politiquería de
los "rosados". Tiene que ver con la política, sí, pero
fundamentalmente, está relacionado con un sentimiento de Patria Chica y
de Patria Grande Latinoamericana enraizado en nuestra mejor historia.
SAÚL IBARGOYEN
Poeta integrante del
Comité del FA en México