Respuesta a la Red de Economistas de Izquierda

Es la hora de cambios: el Nuevo Sistema Tributario, una de las reformas estructurales más importantes de esta administración

El Nuevo Sistema Tributario (NST) es el cumplimiento inicial de uno de los compromisos asumidos por el FA en la campaña electoral con la ciudadanía. Es también una de las reformas estructurales ya aprobadas más importante de este primer período de gobierno progresista. Reforma estructural en contraposición a ajuste fiscal, al que nos tenían acostumbrados todos los gobiernos anteriores al inicio de su gestión. Abandonando el tradicional objetivo de recaudación, el NST implica una reducción en la misma de U$S 100 millones. La definimos como una reforma de izquierda por sus contenidos de equidad, pero también por sus conceptos de eficiencia y estímulos a la inversión y al empleo en cuidados equilibrios internos que le permiten ser un motor del desarrollo de un país productivo con justicia social.

DIPUTADO ALFREDO ASTI - Asamblea Uruguay

  

En las últimas semanas integrantes de la llamada Red de Economistas de Izquierda (Rediu) han desatado una furibunda campaña en contra de este NST (varias notas de prensa han sido publicadas en este medio con la firma del Ec. Antonio Elías), sumándose a las previsibles críticas de la derecha, que quiere mantener el statu quo impositivo vigente durante tantos años.

Es por ello que entendemos preciso reafirmar el carácter de Reforma estructural de izquierda de este NST, que llegó para comenzar a cambiar la injusticia tributaria reinante hasta el pasado 30 de junio.

 

¿Por qué Reforma Estructural y de izquierda?:

Porque se viene a modificar integralmente el injusto e ineficiente sistema tributario anterior basado principalmente en impuestos al consumo, que fuera diseñado en la etapa predictadura por el gobierno de Bordaberry y profundizado, para mal, por la dictadura y fundamentalmente por los gobiernos democráticos posdictadura, que aumentaron las tasas y crearon nuevos impuestos distorsivos para intentar cubrir, ineficientemente, sus permanentes déficit fiscales anuales.

Porque con este gobierno progresista, por primera vez por ley en 35 años, además de derogarse 15 impuestos se comienza a revertir la tendencia, hasta ahora constante, de aumento de los impuestos al consumo (bajando entre el 4 y el 7%). En términos globales la participación de los impuestos indirectos bajará del 72,3% al 67%. Y esto, que por supuesto todavía no es el ideal, ya significa una baja muy importante para la tributación de los hogares, en especial para aquellos de menores ingresos, que son los que consumen mayor parte de su ingreso con bienes y servicios gravados (sobretodo a tasa mínima).

El siguiente cuadro muestra las altas y bajas de la recaudación por los impuestos al consumo con cifras oficiales de recaudación 2005 y estimación (luego de las modificaciones en el Parlamento) de la situación al inicio de la aplicación y futuras rebajas previstas en la ley de forma irreversible. Ver el cuadro 1.

Entonces, son U$S 166 millones menos de impuestos al consumo (a valores de 2005 que con el crecimiento del producto y la recaudación seguramente hoy son aún más), y en un futuro cercano se recaudarán U$S 286 millones menos.

Estos datos demuestran con meridiana claridad, que al contrario de lo que se manifiesta, existe una importante baja de los impuestos al consumo. El economista Antonio Elías se olvida de analizar la globalidad de la imposición al consumo al no tener en cuenta la eliminación del Cofis y el Imessa (impuesto a la salud que es sustituido por el IVA a tasa mínima). El cuadro anterior es más que elocuente y completo, y muestra que no es precisamente a mí a quien refutan las cifras oficiales como se dice en la contratapa de LA REPUBLICA del domingo 29 de julio.

Porque también se reimplantan, y por primera vez en forma viable, la imposición sobre las rentas de capital de las personas físicas y se modifican en forma sustancial, equitativa y progresional, en función de la capacidad contributiva medida por la totalidad de los ingresos, la imposición sobre las rentas del trabajo, con mínimos no imponibles y deducciones sobre seguridad social y salud.

Porque estas modificaciones son sólo, como lo hemos sostenido en reiteradas oportunidades, el principio de una reforma de carácter dinámico que seguirá profundizando en sus objetivos (sin marchas atrás ni desvíos), con derogación de otros impuestos, más bajas a los impuestos al consumo y mayores formulaciones de equidad en deducciones y núcleo familiar. A propósito es bueno recordar que cuando hablamos de equidad no debemos mirar sólo a los colectivos que pagan IRPF, que son la minoría de la población, sino también a la mayoría de los sectores de menores ingresos que no pagan. Disminuir la recaudación del IRPF es también disminuir o enlentecer la baja de impuestos al consumo que benefician a toda la población, pero en especial a los sectores de menores ingresos.

Porque, después de un largo proceso de discusión y análisis del proyecto, realizando los cambios correspondientes en función a las propuestas integrales que mantenían la lógica y los equilibrios internos y externos del mismo, y en consecución de los objetivos y pilares básicos de éste, se logró el apoyo unánime de nuestra fuerza política. Durante dicho proceso parlamentario, que culminó en diciembre de 2006, no se escuchó, ni se leyó, hasta casi culminado el primer semestre de este año, a ningún integrante de la Rediu pronunciarse al respecto.

Porque parte de la necesidad de un cambio cultural basado en la solidaridad con un sistema lógicamente integrado que tiene como principales objetivos y pilares la equidad, la eficiencia y el estímulo a la inversión productiva y a la generación de empleo.

1- La equidad es buscada en función a la capacidad contributiva de cada individuo en la sociedad y su correspondiente nivel de ingresos. Los pilares de este proyecto son la introducción del Impuesto a la Renta de la Personas Físicas (IRPF), y la disminución de la imposición al consumo. Aplicando los mismos, el sistema tributario proyectado logra que el 80% de los hogares uruguayos (los de menores ingresos) tengan más ingresos disponibles luego de pagar impuestos que los que hoy tienen. Sin aumentar la presión tributaria sobre los hogares (en realidad bajándola muy levemente) se redistribuye internamente en forma muy fuerte. Se pide un mayor, pero posible esfuerzo, al 20% de mayores ingresos para posibilitar la baja de la imposición sobre el 80% de los hogares de mediano ingreso, y fundamentalmente, sobre aquellos de menores ingresos como lo muestra el cuadro 2.

El enfoque dinámico de responsabilidad fiscal, que es también una de las formulaciones políticas de esta reforma ya incluida a texto expreso en la ley, asegura continuar avanzando en la consolidación de la equidad en función a los resultados previstos (aunque aún inciertos).

Porque incluyendo la unificación de los aportes patronales de todos los sectores de la economía, que financian directamente el pilar solidario de nuestra Seguridad Social, se beneficia con una baja a los sectores que generan más ocupación de personal (más de dos tercios del personal ocupado, lo que se estima aumentará la cantidad de empleos en el sector comercio y servicios).

Porque a diferencia de lo que hoy dicen algunos gremios (de mayores ingresos) el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, en exposición realizada el 5 de junio 2007 en la Facultad de Ciencias Económicas, presentó un informe cuya síntesis final dice textualmente: " Los tres aspectos estudiados (IRPF en lugar de IRP, rebaja de IVA y eliminación del Cofis e igualación de aportes patronales) tendrían impactos positivos para el conjunto de los trabajadores asalariados".

Porque es falso que sólo se privilegia al capital y se castiga al trabajo. Primero porque cuando los integrantes de la Rediu hablan del aumento de tributación a los trabajadores y pasivos por el aumento de la recaudación del IRPF respecto del IRP, se olvidan de considerar la baja de los impuestos al consumo que obviamente pagan las personas; y segundo porque cuando hablan de la baja de la imposición a "los capitalistas" hacen mal los cálculos ya que incluyen como capitalistas a las Empresas Públicas (las principales contribuyentes de este impuesto) que también reciben la rebaja de la tasa de impuesto a la renta Empresarial, lo que les permite bajar tarifas o financiar inversiones (como ya lo hicieron con la baja de aportes). Tampoco tienen en cuenta que las únicas rentas que disminuyen su tributación son las reinvertidas en la empresa, ya que las distribuidas son gravadas en cabeza de los empresarios o accionistas en su carácter de personas físicas.

2 - La eficiencia, tanto administrativa como económica, es buscada a través de la simplificación y racionalización del sistema, eliminando 15 tributos, perforaciones y zonas difusas, acorde con la capacidad administrativa y mejorando la coordinación entre los organismos de contralor y fiscalización, al mismo tiempo que se introducen importantes y modernas definiciones tributarias. Todo ello con una importante consecuencia en la baja de la evasión y elusión.

 

3 - El estímulo a la inversión productiva y a la generación de empleo se logra a través de la búsqueda de la equidad horizontal y de la generalización de las rentas empresariales, eliminando distorsiones, y generado estímulos para la reinversión, la mejora de tecnología, la creación de empleos y capacitación del personal. Creemos que este objetivo, con el debido equilibrio con los otros, es el que, en lugar de ser criticable desde el punto de vista de izquierda por oposición del capital y trabajo, debería ser considerado en tanto es consistente con el proyecto de país productivo con justicia social, al crear las condiciones para un crecimiento sostenido y sustentable, que permita generar mayores oportunidades de empleo en cantidad y calidad.

Porque integra armónica y equilibradamente sus objetivos con todas las otras medidas de gobierno y tiene las necesarias características de todo sistema tributario. Cabe decir, ser suficiente y viable.

Decimos que debe ser y es suficiente para cubrir las prioridades del Presupuesto Nacional ­emergencia social, educación, salud y seguridad pública e inversiones en infraestructura­ con la necesaria expansión del gasto, sobre bases sólidas de sustentación, como parte de una nueva concepción de la política económica de signo progresista. El mantenimiento de la estabilidad macroeconómica asegura una senda de crecimiento sostenible que nos permite a su vez la focalización de los recursos adicionales hacia las políticas sociales, entendiendo que el crecimiento por sí sólo no asegura la igualdad de oportunidades.

Deber ser y es viable para aplicarlo aquí y ahora con la condiciones existentes en el Uruguay y el mundo. Puede pensarse en otro proyecto (Rediu no ha presentado ninguno en forma global) pero debemos tener un Sistema Tributario global y aplicable.

Al respecto debemos insistir en rechazar presuntas contradicciones entre un proyecto de izquierda y un impuesto dual a la renta. Primero porque en este NST se comienza a gravar rentas de capital que realmente nunca estuvieron gravadas, se gravan con una tasa general del 12% (superior a las tasas efectivas sobre las Rentas del trabajo de los ingresos per cápita de los hogares), con diferenciación en actividades que se pretenden promover como el ahorro a largo plazo o la desdolarización, y por último, respecto a la imposición al capital, porque responsablemente (no es un problema de valentía) debemos tener presente que para poder gravar al capital, éste debe estar, venir y permanecer o de lo contrario, no sólo no tendremos imposición sobre el capital, sino que tampoco tendremos capital (que genera inversión, crédito y empleo).

Concluyendo, el NST, cambia ahora integral, lógica y equilibradamente el injusto e ineficiente sistema tributario vigente desde hace 34 años y significa una importante disminución impositiva para los sectores de menores ingresos (que son la gran mayoría de la población); creando condiciones para promover la inversión productiva, la innovación y el empleo. Se trata de un sistema con perspectiva dinámica, que permitirá continuar avanzando en el logro de sus objetivos.

En definitiva, con todo esto, como prometimos, estaremos mejorando la calidad de vida de la gran mayoría de los uruguayos. *