¿De qué hablamos cuando decimos inflación?  

 

Después de varios años en el olvido, en las últimas semanas la inflación ha vuelto a ser centro de debate de la coyuntura económica, por lo que amerita realizar algunas puntualizaciones al respecto.

Mayo 2007

La inflación es la suba continua de todos los precios de una economía. Una de la formas de medir la evolución de la inflación es a través de la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC), que mensualmente releva y publica el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El IPC no da cuenta de la evolución de todos los precios de una economía, pero sí de la evolución de los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares. Este indicador es elaborado por el INE a partir de 1914, en base a las condiciones de vida de la población. La última revisión del indicador se realizó en 1997, en base a la última Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares de 1994-1995, que relevó el consumo de los hogares de Montevideo y cinco ciudades del Interior del país. A partir de esta encuesta se seleccionaron los bienes y servicios que pasaron a componer una canasta representativa del consumo de un hogar tipo uruguayo, y que actualmente se compone de aproximadamente 300 bienes y servicios que se agrupan en 9 rubros principales.

En la construcción del indicador intervienen tanto el precio de cada bien o servicio como la incidencia que éste tiene en el gasto total del hogar.

¿Cuál es la historia reciente de Uruguay en el tema inflación?

Uruguay comenzó la década de 1990 con tasas de crecimiento de los precios muy elevadas, que llegaron a superar el 100% anual. Luego de la implementación del Plan de Estabilización, en 1992 la inflación comenzó a ceder. En 1998 el país exhibió por primera vez en la década una inflación anual de un dígito.

La crisis económica y financiera de principios de la presente década, que tuvo su epicentro en el año 2002, también impactó sobre el ritmo de evolución de los precios, y en este año los precios al consumo crecieron en promedio 26%. Sin embargo, en los años posteriores, pese a que los efectos de la crisis permanecieron en la economía, los precios retomaron su ritmo de evolución previa y la inflación fue 10,2% en 2003 y 7,6% en 2004.

Al asumir el gobierno el Encuentro Progresista-Frente Amplio, una de las metas macroeconómicas que se fijó fue reducir paulatinamente la inflación en sus cinco años de mandato, de manera de alcanzar en 2009 una inflación anual del entorno del 4%. Desde entonces el Comité de Política Monetaria (COPOM) pre anuncia el rango de variación de los precios que el gobierno espera anualmente; el cual se ha ido reduciendo gradualmente: en 2005, el rango fue de entre 5% y 7%; en 2006 se redujo a 4,5% a 6,5%. A su vez, la evolución de los precios al consumo cumplieron las expectativas gubernamentales creciendo en 2005 un 4,9% (levemente por debajo del rango inflación planteado) y en 2006 lo hicieron 6,4%.

¿Por qué importa la inflación?

El ritmo de crecimiento de los precios de una economía afecta a la misma en diferentes aspectos ya que afecta la competitividad, cambia los precios relativos de la misma, incide en la fijación de contratos, etc.

En particular, para los asalariados (y para todos los que perciben una renta fija mensual) la inflación importa ya que su poder adquisitivo, y por ende el nivel de vida al que pueden acceder, depende tanto del salario que perciben como de la evolución de los precios de los bienes y servicios que consumen, esto es, de la inflación.

¿Por qué la inflación ha vuelto a ser tema de discusión recientemente?

Para 2007 el gobierno fijó el rango inflación en 4,5% a 6,5%; es decir, que espera un crecimiento de los precios al consumo en el año de entre 4,5% y 6,5%.

En los primeros cuatro meses del año , el IPC creció 4,6% y en los últimos 12 meses finalizados en abril, la inflación alcanzó a 8,1%. Esto ha desatado la polémica respecto a si es posible que se alcance en el año el rango establecido por el gobierno para la inflación, o si efectivamente la misma crecerá por encima del rango esperado. En parte la interrogante se basa en que en los primeros cuatro meses de 2006, los precios al consumo crecieron 2,9% e igualmente la inflación se ubicó muy cercana al techo del rango esperado por el gobierno.

En enero de 2007 el IPC creció 1,8%, en febrero lo hizo 0,6%, en marzo 0,9% y en abril 1,2%. Para alcanzar el rango de inflación establecido en los ocho meses que restan del año, la inflación no debería crecer más de 1,82%; lo que significa que hasta diciembre de 2007, la inflación promedio mensual no debería superar el 0,03%.En lo que va del año los rubros que más crecieron fueron los Alimentos (7,86%), la Enseñanza (5,33%) y la Vivienda (5,29%). En el caso de la Enseñanza, los precios crecen fundamentalmente en el primer trimestre del año, previo al comienzo de clases, como consecuencia del ajuste de tarifas de los colegios y liceos privados y debido a la suba de útiles y materiales escolares que se registra previo al comienzo de clases. El crecimiento de los precios de la Vivienda se explicó tanto por el aumento de tarifas públicas (agua, energía y telefonía fija) que se dio en enero como por la suba de alquileres registrada en los primeros meses del año. En el caso de los precios de los Alimentos (rubro de mayor incidencia en la canasta en base a la que se calcula el IPC), éstos en general tienen un comportamiento fuertemente estacional y sus precios se explican en buena medida por las mejores o peores condiciones climáticas que conducen a mejores o peores cosechas. En 2007 en particular, la fuerte suba exhibida en los precios de los alimentos se explica en buena medida por el aumento que se ha dado en los precios de las verduras, de casi 80% en lo que va del año (explicado por las inundaciones que llevaron a que muchas de las cosechas se perdieran). El incremento de los precios de los alimentos por encima del crecimiento promedio del resto de los rubros de la canasta básica, en general afecta en mayor medida a los hogares de menores ingresos ya que son éstos los que gastan un porcentaje mayor de sus ingresos en alimentos.El gobierno espera que en los meses venideros, la inflación mensual sea menor a la pasada, pudiendo incluso registrarse meses con crecimiento de los precios negativo. De hecho, el gobierno tiene en su poder herramientas para contrarrestar la presión que ejercen los precios al alza. Además de la política monetaria (vía el control de la base monetaria, a través de la cual se regula la cantidad de dinero disponible en la economía y por lo tanto, la demanda); el gobierno tiene en su poder el control de algunos precios como son las tarifas públicas, que inciden fuertemente en la canasta de consumo a través de la cual se mide la evolución del IPC, y la fijación o eliminación de impuestos sobre algunos bienes. En este sentido, el gobierno ha planteado que prevé que la reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la eliminación del COFIS, una vez que se ponga en marcha la Reforma Tributaria, provocará un descenso de los precios de entre 0,7 y 1 punto porcentual. La encuesta selectiva de expectativas de inflación realizada por agentes privados y relevada por el Banco Central (BCU) en el mes de mayo, plantea que para 2007 la inflación estará entre 6,4% y 9%. Por otro lado, al menos el 50% de los analistas que responden la Encuesta consideran que la inflación se ubicará por encima del rango previsto, y en promedio consideran que la inflación superará el rango previsto. En la última reunión del Comité de Coordinación Macroeconómica, el gobierno mantuvo el rango inflación que había planteado para el año, reafirmando así las expectativas de que la inflación en 2007 se encuentre en el rango previsto. A su vez, dadas las presiones inflacionarias ejercidas por algunos precios, el gobierno decidió reducir el ritmo de expansión de la base monetaria de manera de que no se den mayores presiones sobre los precios por el lado de la demanda.Es evidente como se planteó anteriormente, que altos niveles inflacionarios afectan negativamente a aquellas personas que cuentan con ingresos fijos. Sin embargo, dado que los niveles inflacionarios actuales, incluso en caso de que la inflación se ubicase levemente por encima del rango, no pueden considerarse niveles de inflación elevados; no afectarían sustancialmente los salarios reales, más aún cuando la mayoría de los convenios firmados contiene un ajuste por inflación futura y correctivos que ajustan las diferencias.En un contexto de crecimiento del producto con puja distributiva intensa, donde los trabajadores aspiran a recuperar la pérdida salarial del período de gobierno anterior a través de los aumentos acordados en los Consejos de Salarios y los empresarios no quieren reducir su margen de ganancia, los aumentos salariales han sido trasladados (total o parcialmente) a precios, fundamentalmente en aquellos sectores donde los empresarios tienen mayor ingerencia en la fijación de precios.

Fuente: PIT-CNT