La visita de los angelitos*
A buen puerto vas por agua.
Una delegación de los "piqueteros" argentinos vino a informarnos (después del segundo año que cierran los puentes en la temporada de verano ocasionando una pérdida que ronda los 800 millones de dólares al país) de los peligros a los que nos enfrentamos por la planta de Botnia. Por suerte de algunas cosas nos enteramos.Llegaron los piqueteros.
La visita fue anunciada. "La recepción" del lado uruguayo no faltó a la cita.
Sin duda, la agresión como argumento nunca tiene justificación. Sin embargo, también es cierto que no hay casualidades, hay causalidades.
Luego de dos años en los que los piqueteros argentinos han cerrado los puentes que vinculan a ambos países...
Luego que el gobierno de ese país ha tratado por todos los medios posibles de obstaculizar, que se concedieran los préstamos para la construcción de las plantas a instalarse en Uruguay...
Luego que se planificaron campañas sistemáticas en contra de las playas de nuestro país.
Luego que empapelaron la ciudad de Buenos Aires con carteles con mensajes ofensivos contra los uruguayos...
Luego de muchos "luegos", y ya finalizada gran parte de la temporada de turismo, entonces los piqueteros resolvieron, cruzar el charco (no por carretera) y venir a rescatar nuestra hermandad. También trajeron unos volantes, con cierta reminiscencia "dadaista".
Sólo para rescatar algunas de esas "perlas" podemos enterarnos que nuestros países comparten a la murga y el candombe, a Gardel y Julio Sosa y varios escritores uruguayos, etc, y concluye: que dos países de primera como Argentina y Uruguay, no pueden permitir que un país de décima como Finlandia, venga a imponer su sistema... Los comentarios evidentemente sobran. Podríamos sin duda adivinar el grado de escolaridad de sus autores.
De todas formas, el diálogo es siempre bienvenido y positivo, aunque dado los antecedentes, cabe preguntarnos si el objetivo era buscar caminos de entendimiento o montar una campaña mediática que les permitiera demostrar que no se puede hablar con los uruguayos. Razones no faltan para el enojo desde este lado del río.
El recibimiento en la Plaza Independencia
En la plaza los ánimos no eran los mejores. Antes que llegaran los piqueteros ya se enfrentaban grupos de uruguayos a favor y en contra de las plantas de celulosa. Algún cachetazo se vio en la televisión, por parte de alguna también, exaltada señora defendiendo la posición de los piqueteros argentinos.
Cuando llegó la delegación argentina, empezaron los empujones, los gritos, los cantitos invitándolos a irse etc. La policía que hasta entonces se mantenía a distancia, empezó a actuar y rodearon a los piqueteros para llevarlos de vuelta a Buquebus. Por el camino siguieron lloviendo los insultos, algunos baldes de agua desde los balcones y algunos huevos...
Antes que se embarcaran, la policía los llevó al hospital para que se dejara constancia que no fueron lastimados (nos conocemos ¿no?). Punto éste, que reconoció el propio embajador argentino.
Los piqueteros no pasaban de la decena. Los uruguayos eran unos doscientos. Ellos volvieron a su país sanos y salvos. Si el objetivo hubiera sido la agresión por la agresión misma, ¿no hubieran salido un poco peor?. Estaban en clara minoría.
Terminamos como empezamos, no justificamos la violencia, pero no hay casualidades, hay causalidades.
*titulo nuestro